¡Hola Fridas Enamoradas y Enamorados!
La boda de Karla y Pancho fue la alineación perfecta entre una pareja única y con gran personalidad, un equipo de proveedores altamente profesionales y un venue impactante con una magia propia por sí solo.
Karla, junto con su wedding planner, Paulina Gutiérrez, imaginaron y materializaron un espacio que vibrara en total sintonía con los novios: un ambiente místico, casi como un mundo propio lleno de movimiento y detalles que contaban historias. Buscaron que cada elemento —desde la iluminación que jugaba con sombras y destellos hasta las texturas naturales de flores, madera y piedra— hablara de autenticidad y buen gusto.
La propuesta fue natural pero original, clásica pero con una atemporalidad que promete perdurar en la memoria; vibrante en color y emoción, suave en sus transiciones y memorable en cada momento.
Acompáñanos a ver más de esta boda, capturada por Andrés Mondragón, fotógrafo recomendado por Frida Enamorada.
El resultado fue una celebración que se sintió íntima y grandiosa al mismo tiempo, donde la personalidad de la pareja se reflejó en cada rincón y los invitados se perdieron felizmente en esa atmósfera cuidadosamente orquestada.
La puesta en escena no solo buscó armonía estética sino también una narrativa que guiara a los invitados desde su llegada hasta el momento de celebración más enérgico: la pista. Los aromas sutiles —mezcla de flores blancas y notas cítricas— se entrelazaban con la música y los sabores de un menú concebido para complementar la paleta cromática, mientras que la iluminación estratégica realzaba los acentos coloridos de la floristería y destacaba el naranja vibrante del baile.
Cada detalle —desde la disposición de las servilletas hasta la orientación de las sillas— contribuyó a dirigir la atención hacia ese epicentro, promoviendo encuentros y movimientos naturales que culminaban en la pista. De este modo, la experiencia sensorial se percibía como un todo coherente: visualmente impactante, olfativamente evocadora y gustativamente memorable, reforzando la sensación de comunidad y celebración compartida.
El colgante como centro de la decoración, podado por la novia como “la medusa”, enmarcaba el espacio aéreo y se convirtió en un lienzo en blanco para crear una atmósfera mágica durante la noche. Gracias al diseño de iluminación, el ambiente se transformaba del aura cálida de la tarde al misterio de la noche, igual que un atardecer marca el inicio de un nuevo ciclo… y de una nueva vida. Entre filamentos colgantes y cristales que recogían la luz, la medusa parecía respirar: cada destello dibujaba sombras danzantes sobre las mesas y los rostros de los invitados, creando una coreografía silenciosa de luz y silencio.
Las velas completaban la escena con parpadeos íntimos, mientras una brisa ligera hacía oscilar suavemente los elementos, añadiendo movimiento y vida al conjunto. En ese marco, las risas, las miradas cómplices y el primer baile se volvieron escenas cinematográficas, como si el espacio suspendido bajo la medusa guardara la promesa de lo que empezaba: historias compartidas, recuerdos por construir y la sensación de que, bajo esa cúpula luminosa, todo recién comenzaba.
Detalles
Fotografía y Video: Andrés Mondragón @_andresmondragon / Wedding Planner: Paulina Gutiérrez @paulinagutierrezevents / Venue: Santa Ana y Lobos @hacienda.sal / Mobiliario: CNIT @cnit_weddings / Diseño Floral: Ella Taller @ellataller_ / DJ: Capital DJS @capitaldjs.events / Iluminación: Magenta @magenta.producciones / Banquete: Maharaja @maharajabanquetes / Papelería: Ale Sketch @ale_sketch
