La historia de Azalia y Daniel comenzó en el trabajo: ella presentando sus nuevas creaciones de moda y él, recién llegado del extranjero, incorporándose al área gastronómica. Lo que empezó como una coincidencia profesional fue, poco a poco, volviéndose una conexión genuina: primero química, luego amor y, con el tiempo, un equipo fuerte basado en apoyo y complicidad.
Pronto se dieron cuenta de que una boda tradicional no los representaba. No querían seguir protocolos ni dinámicas típicas; buscaban una experiencia que hablara por sí misma. De esa idea nació su concepto: una boda inmersiva, un universo creado desde cero donde la luz, el sonido y la atmósfera contaran su historia de forma sensorial y auténtica.
El lugar que eligieron, Bodegas Santo Tomás en la ciudad de Ensenada, había sido transformado por completo: profundo y oscuro, iluminado solo por velas, lámparas colgantes y proyecciones envolventes. Documentar un ambiente tan distinto al de las bodas convencionales permitió a Kathya Guzmán Fotografía crear imágenes bellísimas y cargadas de intención —una oportunidad para capturar una narrativa más cinematográfica e íntima.
Después de una ceremonia simbólica íntima, cálida y envuelta en luz tenue, comenzó uno de los elementos más sorprendentes del evento: una cena de seis tiempos diseñada por el chef Daniel Benítez. Cada tiempo venía acompañado por un cambio de atmósfera: los colores, los sonidos y las sensaciones evolucionaban con cada platillo. No era música tradicional, sino una composición de ritmos y sonidos que guiaban la experiencia, creando un viaje sensorial que los invitados vivieron con expectativa y emoción.
La mesa larga —cuidada al detalle por el wedding planner Iván Granados de Casa Granados — fue uno de los elementos más impactantes. No solo por su belleza visual, sino porque reunió a los 50 invitados en un mismo espacio, generando un ambiente íntimo donde todos vivían la experiencia al mismo tiempo.
Además, el diseño de todo el concepto inmersivo contó con la participación creativa de Gerardo Caballero, hermano de la novia (¡amamos este detalle!) , cuya sensibilidad e ideas fueron fundamentales para dar forma a esta atmósfera única.
Al terminar la cena, los invitados fueron guiados a un espacio completamente distinto: un speakeasy creado especialmente para cerrar la noche. Con un ambiente oscuro, luces ambientales y música en vivo por Ruta Vid Band, el final de la celebración mantuvo esa sensación de inmersión que definió todo el concepto: íntimo, profundo, moderno, inolvidable. Definitivamente el Frida Team desearía haber estado ahí.
La boda de Azalia y Daniel fue más que un evento, fue una obra viva.
Un espacio diseñado para detener el tiempo y contar, desde la luz y el sonido, la historia de un amor que nació creando juntos.
Detalles
Fotografía: Kathya Guzmán Fotografía @kathyaguzmanfotografia / Wedding Planner: Casa Granados @casagranados_eventos @ivanvgranados / Contribución creativa: Gerardo Caballero @gerardocaballero82 / Venue: Bodegas de Santo Tomás @bodegasdesantotomas / Chef: Daniel Benítez Bremer @benitez.bremer @chef.benitez.bremer / Maquillaje: BLANK Beauty @blank.beauty / Grupo musical: Ruta Vid Band @rutavidband
