Hola Fridas enamoradas y enamorados, bienvenidos a otro blog más.
Hoy vamos a hablar de algo que probablemente no estaba en tu Pinterest board, pero que sí forma parte de la experiencia real de planear una boda.
Porque sí, elegir flores, probar pastel y visitar venues puede ser emocionante.
Pero también hay un momento en el que muchas parejas se dan cuenta de algo:
Llevan semanas hablando únicamente de la boda.
Y de pronto las conversaciones se convierten solamente en:
presupuestos
proveedores
invitados
pagos
pendientes
Y aunque todo eso es importante, llega un punto donde la boda empieza a ocupar tanto espacio que parece que ya no queda lugar para nada más. Ni para ustedes.
Y si te identificaste aunque sea un poquito con esto, tranquila. Es muchísimo más común de lo que crees.
Por eso aquí te dejamos algunos tips para planear tu boda en pareja sin que consuma su relación.
LA TRAMPA EN LA QUE CAEN MUCHAS PAREJAS
Primero hay que entender algo importante: la planeación de una boda no es un proyecto pequeño.
Durante meses van a tomar decisiones que probablemente nunca habían tenido que tomar juntos. Van a hablar de dinero, de prioridades, de expectativas, etc. Y es normal que durante una temporada gran parte de sus conversaciones giren alrededor de eso.
El problema no es hablar de la boda.
El problema es cuando la boda se convierte en el único tema de conversación.
Porque poco a poco la relación puede empezar a sentirse más como una junta de trabajo que como una relación de pareja.
Y sí, suena exagerado, hasta que un día se dan cuenta de que su cita del viernes terminó siendo una discusión sobre centros de mesa.
Foto: Britt McNeil
PRIMERA REGLA: NO TODO MOMENTO JUNTOS TIENE QUE SER PRODUCTIVO
Este es probablemente uno de los errores más comunes durante la planeación.
Como siempre hay algo pendiente, la tentación de aprovechar cualquier momento para avanzar es enorme.
Van a desayunar = Hablan de invitados.
Van en el carro = Hablan de presupuesto.
Salen a cenar = Hablan de proveedores.
Y así sucesivamente.
Por eso muchas parejas encuentran útil crear algo muy simple:
Momentos donde está prohibido hablar de la boda.
Sí, literal.
Una cita, una comida, una tarde.
Lo que quieran.
Pero un espacio donde vuelvan a ser pareja y no coordinadores de eventos.
Porque la boda es una parte de su vida, no toda.
NO CONVIERTAN CADA DECISIÓN EN UNA REUNIÓN DE NEGOCIOS
Hay algo que pasa mucho cuando una pareja entra en modo planeación: empiezan a abordar cada decisión como si estuvieran cerrando un trato empresarial. Comparan, analizan, investigan, vuelven a comparar.
Y aunque sí hay decisiones que merecen tiempo, no todas requieren tres juntas y un Excel. A veces ayuda preguntarse:
¿Esto realmente va a impactar nuestra experiencia o estamos sobre-pensándolo?
Porque honestamente, muchas discusiones nacen de detalles que nadie recordará seis meses después.
RECUERDEN QUE NO SON EL ENEMIGO
Este punto merece un apartado completo.
Porque cuando aparece el estrés, es muy fácil empezar a sentir que la otra persona está "complicando" las cosas.
Tú quieres una cosa, tu pareja quiere otra, tu familia opina algo distinto… y de pronto una conversación sobre música termina sintiéndose como una batalla campal.
Cuando eso pase, intenten recordar algo: El problema no son ustedes.
Parece obvio, pero cambia muchísimo la forma en que se enfrentan los desacuerdos.
Un tip muy útil es cambiar la frase “tú siempre…” por “siento que…”.
Porque cuando una conversación empieza desde el reclamo, la otra persona casi siempre entra en modo defensa. Pero cuando hablan desde lo que están sintiendo, la conversación se abre distinto.
No es lo mismo decir: “Es que tú nunca te involucras en nada.”
A decir: “Siento que estoy cargando con muchas decisiones y me gustaría que lo viéramos juntos.”
Porque no están compitiendo, están planeando su boda juntos.
Foto: For Pearls and pears
SIGAN TENIENDO PLANES QUE NO TENGAN NADA QUE VER CON LA BODA
Y aquí viene una recomendación que nos encanta.
Durante la planeación, sigan creando recuerdos que no estén relacionados con casarse.
Salgan a desayunar, vayan al cine, hagan un viaje corto, vean una serie.
Hagan cualquier cosa que les recuerde quiénes son fuera de la boda.
Porque algo curioso sucede cuando todo gira alrededor del evento: empiezan a olvidar que el motivo por el que existe la boda es la relación.
No al revés.
UNA PEQUEÑA PRÁCTICA QUE PUEDE CAMBIAR MUCHO
Antes de hablar de pendientes, intenten empezar algunas conversaciones con una pregunta distinta.
No preguntes: "¿Ya contestó el fotógrafo?"
Sino: ¿Cómo te sientes con todo esto? ¿Hay algo que te esté preocupando? ¿Hay algo que te esté emocionando?
Parece una diferencia pequeña.
Pero ayuda a recordar que detrás de la planeación siguen existiendo dos personas viviendo una experiencia emocional.
No solo una lista de tareas.
Claro que la boda merece atención.
Pero recuerda que la relación merece mucho más.
Porque cuando pase el evento, cuando termine la fiesta, cuando se entreguen las fotos y se marchiten las flores... lo único que seguirá ahí será la vida que están construyendo juntos.
Y justamente por eso vale la pena protegerla también durante la planeación.
En Frida Enamorada creemos que una boda bonita no solo se mide por cómo se ve. También por cómo se vive.
Por eso nos encanta hablar de esos temas que no siempre aparecen en nuestros moodboards, pero que tienen un impacto enorme en la experiencia de planear una boda.
Descubre más guías para brides-to-be en nuestro blog y redes sociales.
Y guarda este artículo para esos días donde sientas que la planeación está ocupando demasiado espacio en tu relación.
Porque sí, la boda importa. Pero ustedes importan muchísimo más.
Con cariño, Frida Enamorada.
