¡Hola Fridas Enamoradas y Enamorados!
La boda destino en Oaxaca de Alix y Zoya fue una de esas celebraciones donde todo tenía intención. Nada se sintió puesto solo para verse bien: cada look, cada flor, cada canción y cada gesto parecía formar parte de una narrativa más grande. El resultado fue un fin de semana lleno de belleza, sí, pero sobre todo de personalidad, simbolismo y emoción real.
Durante varios días, su historia se fue contando a través de la moda, la música, la comida, el ritual y el paisaje, logrando algo que no siempre pasa en una boda: que cada invitado se sintiera verdaderamente dentro de la experiencia. Con una mezcla bellísima entre tradiciones persas y mexicanas, y con Oaxaca como escenario vivo, esta boda celebró no solo la unión de dos personas, sino también el encuentro entre memorias, raíces, texturas y formas distintas de vivir el amor.
En Frida Enamorada nos encanta reconocer el trabajo de los proveedores detrás de estos eventos y que hacen posible que la magia suceda, así que acompáñanos a revivir este impecable fin de semana organizado por Yadira Castañeda de Eventos y Bodas Oaxaca, quien orgullosamente forma parte de nuestros Proveedores Recomendados.
Una bienvenida que marcó el tono del fin de semana
Desde el primer momento, fue claro que esta no sería una boda cualquiera.
El fin de semana comenzó en Casa Nayaa, la villa privada de la pareja, con una bienvenida íntima y cálida para sus invitados. Desde su llegada a los hoteles, cada persona recibió canastas cuidadosamente curadas con chocolate oaxaqueño, alebrijes pintados a mano, bowls, tarjetas con el itinerario y hasta un walking food tour, como una invitación a enamorarse de la ciudad de la misma manera en que lo hicieron ellas.
Los cocteles de mezcal comenzaron a circular, los tacos de lechón de Lechoncito de Oro Oaxaca se preparaban al momento y los tamales calientes terminaban de dar esa sensación de hospitalidad generosa que marcaría todo el fin de semana. Lo que empezó como una recepción tranquila rápidamente se transformó en una fiesta espontánea. Y esa mezcla entre intimidad, energía y celebración se convirtió en el hilo conductor de toda la boda.
Una celebración que tomó las calles de Oaxaca
El segundo día arrancó con uno de los momentos más memorables del fin de semana: una calenda frente al Templo de Santo Domingo.
Dos enormes monos de novia aparecieron primero, mientras una banda llenaba el aire de música y guiaba a los invitados por las calles del centro. Entre papel picado, color y movimiento, la ciudad dejó de ser solo el escenario y se volvió parte activa de la celebración. Fue una forma preciosa de incorporar la tradición oaxaqueña desde algo vivo, festivo y totalmente compartido.
Después del recorrido, los invitados abordaron el famoso camión con forma de mezcal para dirigirse al siguiente punto del itinerario: Criollo, el restaurante de Enrique Olvera. La llegada estuvo marcada por el olor del incienso, la música del arpa mexicana de Jacinto Gatica y una atmósfera llena de detalles: gallinas caminando por el patio, cocina abierta, carnes cocinándose al fuego, cocteles de mezcal y una energía sensorial que hacía sentir que todo estaba en movimiento.
Moda con narrativa, no solo con impacto visual
La moda en esta boda no fue un extra. Fue parte del lenguaje emocional del fin de semana.
Cada look tenía una razón de ser. Cada cambio aportaba algo a la historia. Y eso se sintió con especial fuerza el día de la ceremonia en Casa Silencio. Antes de salir, Alix se preparó con un vestido vintage plisado de Travilla, sereno y elegante. Más tarde apareció con un diseño de edición limitada de Maticevski: escultórico, arquitectónico y poderoso, con una tela texturizada color piedra que se movía bellísimo con el viento.
Zoya llevó un traje hecho a la medida por Sara Arab, con uno de los detalles más personales de todo el fin de semana: el interior estaba forrado sutilmente con una alfombra persa blanqueada, cosida dentro del diseño como homenaje a su herencia. Ese tipo de decisiones fueron las que hicieron que esta boda se sintiera profundamente auténtica: no se trataba solo de verse increíble, sino de cargar significado en cada elemento.
También hubo esos pequeños guiños del destino que terminan haciendo todo todavía más especial. Alix encontró unos tacones vintage dorados de Ferragamo que amó de inmediato, y solo después descubrió que estaban inspirados en la reina Soraya de Irán. Además, eligió un perfume llamado Wedding in Oaxaca, de Kismet Olfactive, que terminó acompañando a ambas durante toda la semana. Justo antes de la ceremonia, incluso, un chapulín se posó sobre Alix: un pequeño augurio de buena suerte.
Cuando el destino también participa en la historia
Originalmente, Alix y Zoya pensaban celebrar su boda en Valle de Guadalupe, en Bruma, el lugar donde se comprometieron. Pero cuando ese plan se detuvo, decidieron pausar la búsqueda y dejar que las cosas tomaran su tiempo.
Fue entonces cuando, en una conversación casual con un amigo, apareció Casa Silencio como posibilidad. Al saber que el espacio había sido diseñado por el mismo arquitecto de Bruma, algo hizo clic. Y cuando finalmente lo visitaron, sintieron una familiaridad inmediata, pero con una personalidad completamente propia: silenciosa, expansiva, serena y profundamente conectada con el tipo de fin de semana que querían crear.
Un seating chart cargado de memoria y deseo
Uno de los elementos más emotivos de toda la boda fue el Wishing Well seating chart.
Cada invitado encontraba su nombre y su mesa colocados entre las iniciales compartidas de la pareja, A & Z. A un lado, una moneda persa de celebración que podían retirar y lanzar a un pozo, pidiendo un deseo para las novias. El gesto era sencillo, pero cargado de significado.
El pozo estaba rodeado de cempasúchil naranja vibrante y acompañado por fotografías de seres queridos que ya no estaban, en un homenaje que dialogaba con el Día de Muertos desde la memoria y el amor. Diseñado por Alix junto a Eventos y Bodas Oaxaca, construido por SICA Eventos y terminado con flores de San Jacinto, el montaje fue mucho más que un seating chart: fue una instalación emocional, funcional y profundamente simbólica.
Una ceremonia profundamente personal
En lugar de pedirle a alguien más que oficiara la ceremonia, Alix y Zoya decidieron hacerlo ellas mismas.
Y fue, sin duda, una de las decisiones más conmovedoras de toda la boda.
En un fin de semana lleno de estímulos, color, música y momentos espectaculares, fueron sus palabras las que más se quedaron con la gente. Ellas mismas contaron su historia, hablaron de sus vidas, de su camino compartido, de sus primeras etapas y de todo lo que las había llevado hasta ese punto. Más que una ceremonia tradicional, se sintió como una carta de amor compartida frente a las personas más importantes de sus vidas.
El entorno acompañó esa emoción de una forma impecable. Telas color marfil enmarcaban las montañas detrás de ellas, mientras las flores de San Jacinto mezclaban ramas escultóricas con flores rosadas suaves, encontrando un balance precioso entre lo orgánico y lo romántico.
El anillo y los símbolos que hicieron esta boda aún más íntima
Lo más bonito de esta boda es que nunca se quedó solo en lo visual. Había significado por todas partes.
Uno de los ejemplos más claros fue el anillo de compromiso, diseñado por Jonne Amaya, amiga cercana de la pareja y joyera mexicana cuyo trabajo Alix admiraba desde hace tiempo. Zoya colaboró con ella para crear una pieza inspirada en el yin y yang, un símbolo que suele describir a la pareja, con dos piedras en forma de pera enfrentadas entre sí dentro de un engaste donde el oro tenía gran protagonismo.
En lugar de elegir una argolla tradicional, Alix decidió complementar el set con otra pieza original de Jonne Amaya: un anillo solitario con piedra pera montado sobre una banda gruesa de oro torcida, escultural y con identidad propia. Zoya, por su parte, optó por algo igual de personal y moderno: un reloj Cartier con correa negra de piel, sobrio, atemporal y elegante.
Black Friday: una cena dramática y absolutamente inolvidable
Antes de la cena, la pareja reveló sus segundos looks y volvió a sorprender a todos.
Zoya apareció con un traje negro de terciopelo de Ralph Lauren, mientras que Alix llevó un vestido negro Valentino de pasarela de 1993, acompañado de botas negras de encaje de McQueen. Entraron a la cena con una marcha nupcial al violín y la reacción de los invitados fue inmediata: sorpresa, emoción y aplausos.
La cena estuvo a cargo de Rodrigo, de Origen, ganador de la primera temporada de Top Chef México, y se presentó como un homenaje a la técnica, el sabor y la belleza de la cocina oaxaqueña contemporánea. Uno de los detalles más memorables fue que los menús estaban impresos en láser sobre tortillas con el monograma de la pareja: un gesto divertido, inesperado y totalmente alineado con la personalidad de la boda.
En las mesas, las flores de San Jacinto tomaron un giro más profundo y sensual. Frutas, rojos intensos, verdes oscuros y manteles de terciopelo color chocolate creaban una escena abundante, rica en textura y con una atmósfera más dramática. Todo se sentía terrenal, exuberante y perfectamente pensado para una pareja que ama los detalles con carácter.
El gran final: una pista de baile en medio del desierto
Para cerrar el fin de semana, la celebración se transformó en un nightclub al aire libre en Casa Silencio.
Construido junto a Rottor, el espacio escultórico estaba completamente cubierto de espejos, pensado para reflejar el paisaje en lugar de competir con él. De día casi desaparecía entre el agave. De noche, se convertía en una instalación espectacular que lanzaba luces, láseres y constelaciones enteras sobre el desierto.
Alix hizo un último cambio de look con un mini vestido ivory bordado de Wiederhoeft, guantes de cristal, collar de perlas rotas de Vivienne Westwood y plataformas Jimmy Choo con perlas. La pareja salió a la pista al ritmo de “1001 Nuits” mientras explotaban fuegos artificiales y gigantes alebrijes neón se encendían alrededor. A partir de ahí, la fiesta siguió creciendo entre música en vivo, DJ sets, bailarines de fuego y una energía completamente desbordada.
También hubo puros enrollados al momento, trompo al pastor girando hasta la madrugada, tlayudas al comal, churros recién hechos y una estación de té marroquí sirviendo vasos humeantes entre cocteles y baile. Incluso la tradicional danza persa del cuchillo para partir el pastel tuvo su propio giro: en esta ocasión, fueron los hombres quienes bailaron para la novia con el cuchillo.
Detalles
Wedding Planner: Yadira Castañeda @eventos_y_bodas_oaxaca / Fotografía: La Dichosa @ladichosa / Diseño Floral: San Jacinto @sanjacinto / Maquillaje y Peinado: Beauty By Lo @beautyxlolo Proyecto 110 @proyecto110 / Creación de contenido: @losromantics.socials / Video: Moments by Mary @momentsbymary / Branding: Monogram Design & Art Studio @monogram_design / Venue: Casa Silencio @casasilencio / Venue: Criollo @criollo_oax / Venue: Casa Nayaá @casanayaa / Banquete: Origen @origenoax / Mezcal: Zomoz Mezcal @zomozmezcal / Arquitectura temporal: Sica Eventos @sicaeventos / Producción: Efectos Digitales FX @efectosdigitalesfx / Visuales: Rottor @rottor.pro / Grupo en vivo: Fausto Palma @faustopalmaguitar Jacinto Gatica @jacinto_gatica Skin N Strings @skinnstrings / Dj: AURA @auraaamusic @juanpiiiiiiiii / Performance: Laura Cork @laurasaurus_ / Mobiliario: Cibeles Rentals & Table Design @cibelestabledesignoaxaca Palancares @alquilerespalancares / Papel picado: Papel Pika2 Sicarú @papelpika2 / Tacos: Lechoncito de Oro @lechoncitodeorooaxaca Tacos Chemita @tacos_chemitaoax / Paletas: Mezcalite POP! @mezcalitepop / Churros: Honchos - Casa de Churros @honchosmx / Pastel: Amaranto @soyamarantopastry / Te: El Morocco @elmoroccorestaurante / Sombreros: Alberly Sombreros @alberlysombreros / Bazar: Terrenal Tienda Arte @terrenal.tienda.arte / Transporte: Culture Unlimited @cultureunlimited.tours / Calenda: Los Nitos Marmotas Y Monos @losnitosmarmotasymonos / Torcedor: Puros Pucheta @puros_pucheta
